El empresario vitoriano Fernando Ortiz de Zárate completó ayer la compra del Alavés, según ha podido saber EL CORREO de fuentes cercanas al industrial. El dirigente se convierte así en el accionista mayoritario de la sociedad anónima deportiva albiazul al acaparar desde ahora la propiedad del 51% del capital, el mismo porcentaje que ostentó durante tres años el ucraniano Dmitry Piterman hasta que renunció a la presidencia, a mediados de julio, para dar paso a un nuevo mandato, un proyecto local y de corte ilusionante.
Así, Fernando Ortiz de Zárate cumple con sus intenciones, aunque las varió sobre la marcha. Inicialmente planteó una oferta pública de acciones consistente en sacar a la calle aquellas en manos del inversor desconocido. Negó entonces que fuera a convertirse en 'otro 51%'. Pero sobre la marcha la idea de socializar el Alavés, un sueño más que una realidad, la truncó por dos razones. Según él, la intervención judicial de la sociedad desaconsejaba la venta de títulos y la respuesta del aficionado a la campaña de socios tampoco animaba a la pretendida atomización. Así, aparentemente contra su voluntad, Ortiz de Zárate posee hoy más acciones de las que era su intención. El proceso, largo, costoso y trabado, le ha forzado a invertir en el Alavés más capital del previsto por él como gasto cuando comenzó a gestarse la idea de destronar a Piterman. Pudo ir acompañado en la operación, pero lo descartó por desconfianza y autoridad. A cambio y con el tiempo, sobre todo si la entidad del paseo de Cervantes sale a flote, tendrá bajo su control un patrimonio estimable.
jueves, 6 de diciembre de 2007
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