El Alavés derrocha un buen partido tras fallar un penalti, igualar dos veces y dar facilidades a un Celta resolutivo.Por el terraplén de los errores rodó ayer el Alavés, cuyos regalos defensivos deslucieron un trabajo serio y con minutos de buen fútbol. En un encuentro donde por ambas partes los fallos puntuales y ajenos al discurrir del juego se convirtieron en goles, el Celta tiró de efectividad para condenar a la escuadra albiazul a la segunda derrota consecutiva, que le coloca en una situación comprometida. De nuevo de forma cruel -a cuatro minutos para el final- y después de noventa minutos donde el conjunto vitoriano, que falló un penalti, había logrado igualar por dos veces a un adversario cauteloso y que se limitó a resolver y a exhibir su pegada cuando llegaron las concesiones.
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