domingo, 6 de abril de 2008

Eibar 2 - 0 Alavés


Una autoexpulsión de Raúl Sánchez y un penalti injusto acaban con el Alavés.

De un riguroso control del partido a la mayor de las desesperaciones pasó ayer el Alavés en apenas diez minutos. En un marco como Ipurua, donde los detalles resultan casi siempre la parte más trascendente del partido, el cuadro albiazul se desangró en dos accidentes. El primero, provocado por la incontinencia de Raúl Sánchez, que, muy caliente en una batalla personal con Biel Medina, se autoexpulsó antes de la media hora en una acción sin explicación posible. El segundo, a cargo de un colegiado de nombre Cerro Grande que se inventó uno de esos penaltis que de puro cargo de conciencia, ante la avalancha de protestas albiazules, mandó repetir a Goiria, que marcó por dos veces.

No hay comentarios: