
Paga su errores defensivos, se queda corto en la reacción posterior y, en definitiva, desperdicia una gran ocasión para alejarse del descenso.
No espabila el Alavés, que cada vez que atisba la posibilidad de escapar de los codazos que presiden la carrera por la permanencia se olvida de acelerar y vuelve atrás para meterse en líos, algo que a estas alturas de la Liga supone ya una temeridad. Acudía la escuadra albiazul al estadio de Gran Canaria con la gran oportunidad de empezar a desentenderse de los bajos fondos de la competición a falta de ocho jornadas y salió gravemente magullado por la derrota ante un rival directo. La que se gestó en las concesiones defensivas de una de esas primeras partes etéreas que han monopolizado muchos desplazamientos de esta temporada. Salmerón volvió a empecinarse con Stevanovic y el 4-1-4-1 y, nuevamente, sólo los cambios lograron neutralizar las consecuencias de tal decisión. Llegó la reacción, pero el 2-0 pesó demasiado en una tarde donde Las Palmas se garantizó un mes de tranquilidad a costa de devolver al cuadro albiazul al camino de las penurias.
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