lunes, 16 de junio de 2008

AUPA GLORIOSO!!!!!!!!!!!!!!!!


Remonta en la segunda parte para lograr una salvación apoyada en otros resultados.
Aunque casi nonagenario de edad en el registro deportivo, el Alavés volvió a nacer ayer en Vigo y a partir de ahora el 15 de junio será también su cumpleaños. La fecha donde con esa angustia indescriptible de un minuto final sobre el césped, después ya del 2-3, y encadenado al transistorevitó un descenso de consecuencias macabras. El desenfreno festivo, entreabierto con la remontada y descorchado con el resto de resultados, se desató entonces entre una muchedumbre albiazul por fin recompensada. «Yo también estuve allí», relatarán los seguidores dentro de unos años.
Hasta Balaídos y después de una temporada calamitosa, había llegado el cuadro albiazul con pulso gracias a una remontada sobrenatural en Mendizorroza que evitó el ocaso del mejor ciclo de su historia. El que gracias al feliz desenlace del epílogo liguero se extenderá ahora a catorce temporadas consecutivas en el fútbol profesional. Obrado ante la Real Sociedad el gran e inolvidable milagro, que canonizó a Toni Moral en un bendito descuento, sobre el césped gallego y en plena esquizofrenia radiofónica acabó una campaña desquiciante.
Porque tras la ucraniana herencia concursal, momentáneamente contrarrestada por quince días de tómbola alavesista, el horizonte se despeja después de ceñir sobre el futuro del club nubarrones que al fin descargaron con toda su potencia en Cádiz.
Al esfuerzo final de una plantilla justa de calidad, huérfana de carácter y que durante demasiados meses pretendió sobrevivir en esta competición sin pisar los charcos, contribuyó el emocionante soplo de una afición que ha resurgido cuando su equipo lo necesitaba. Junto a experiencias viajeras terminales más o menos afortunadas como Elgoibar, Sant Andreu, Jaén, Sestao, Ipurua, por supuesto Dortmund, y Elche, el sello vigués se adjunta en el pasaporte para las correspondientes inspecciones de aduana albiazul.

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