
El Alavés desperdició ayer la mejor bala del tramo final de temporada en La Malata y deberá afinar al máximo con los dos últimos disparos si quiere permanecer en la Segunda División. El empate ante el Racing de Ferrol, en otras condiciones un buen punto lejos de Mendizorroza, se convirtió enun agrio tormento. Después de regalar la primera parte, como tantas otras a domicilio, el cuadro vitoriano reaccionó, pero sin concretar una remontada esencial para cuadrar las cuentas. Ahora, y a la espera de los resultados de la jornada dominical, el equipo alavesista ha dado un salto al vacío con una red mínima. Dependerá de otros y después de cuatro empates consecutivos necesitará dos triunfos ante Real Sociedad y Celta para salvar la temporada. En Ferrol se quedaron buena parte de sus aspiraciones lógicas. Queda ya tirar de heroicidad y comenzar por el derbi.
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